Luis García Montero y Piedad Bonnett en Verdial: la luz de la literatura frente al dolor

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Los poetas ponen el broche a una intensa jornada que también ha contado con figuras como Juan Villoro, Mónica Ojeda o Pablo DOrs, entre otros

Nerja ha acogido un encuentro con Brenda Navarro, Karina Sainz y Jorge Comensal, en un programa que también tuvo a Marbella y el Rincón de la Victoria como sedes

Málaga 12 de mayo de 2023. La literatura como una forma de enfrentarse al dolor, asumirlo y, en ocasiones, superarlo. Este fue el tema en torno al cual han debatido hoy en la tercera jornada de ‘Verdial. Fiesta de las Letras y la Cultura Iberoamericana’ dos poetas, el español Luis García Montero y la colombiana Piedad Bonnett. Ha sido en un encuentro celebrado en centro de cultura contemporánea de la Diputación, La Térmica, rebautizado para la ocasión como Territorio Emilio Prados, que ha estado moderado por el periodista Jesús Ruiz Mantilla.

Para García Montero, que tras la pérdida de su esposa, la escritora Almudena Grandes, publicó un poemario sobre esta experiencia tituladoUn año y tres meses’, ha afirmado que “cuando hay una pérdida que te deja sumido en el vacío, a lo único a lo que puedes acudir para encontrar respuestas es a la literatura. Y conversas con el Arcipreste de Hita, Jorge Manrique, Jaime Sabines o Rosalía de Castro, y eso te ayuda a comprender que es posible salir del pozo y plantearte el sentido de la vida”.

Por su parte, Piedad Bonnett, que escribió ‘Lo que no tiene nombretras el fallecimiento de su hijo Daniel, ha aseverado que “la literatura establece un diálogo distinto sobre el dolor. No es una fórmula, ‘lo siento mucho’, ‘mi más sentido pésame’, que están un poco vacías. La escritura posibilita otra forma de comunicación. Pero cuando me puse a trabajar en mi libro, no quise hacer un regodeo en mi pena individual, sino abrirlo a otras formas de comunicación. Por ejemplo, dialogando con otros libros que iban cayendo en mis manos”.

“A menudo me preguntan si esto fue un exorcismo, y yo contesto no”, ha proseguido Bonnett. “Los escritores no hacemos terapia, tenemos la necesidad de escribir. Yo hice mi libro como investigación. Al principio pensé que saldría un poemario, y me dio terror. Al final fue narrativa. Y cada persona necesita tiempos diferentes. Daniel murió un 14 de mayo, me fui a un viaje a Italia y en esa fuga metafórica, porque uno lleva el dolor consigo, empecé a tomar notas y me dije: esto tendría que contarlo, porque es la historia de una lucha y una derrota”.

García Montero, por último, ha celebrado tener las herramientas para poder expresar todas estas emociones: “Qué bien que la vocación de uno sirva para pensar sobre lo que está pasando y abra una puerta que no se base en el optimismo y si del sentido a la vida”.

Viajes y nacionalidades

El Centro Cultural La Malagueta, renombrado como Territorio Manuel Altolaguirre, ha acogido una conversación entre el escritor colombiano Santiago y el mexicano Juan Villoro, con la periodista y escritora Berna González Harbour en funciones de moderadora.

“La literatura recibe a todo el mundo sin pedir cartas de recomendación ni informes médicos, aunque a veces es también un hermoso hospital psiquiátrico”, ha comenzado Gamboa. “Yo sigo creyendo que la literatura es el gran enigma de mi vida. Sé que me dedico a ella porque me gusta, hace mucho decidí que no quería pasar un solo día de mi vida fuera de ese mundo. Pero el hecho de que sea un enigma, en cierto modo, lo protege”.

Para Villoro, quien ha recordado que fue amigo de un nieto de Manuel Altolaguirre, “la literatura tiene que ver con emprender un viaje en el que el primer sorprendido es el propio autor”, ha afirmado, pero también se ha referido al influjo en la literatura de las identidades nacionales, “que son porosas. Y, de hecho, una de las grandezas de la literatura es que puedes tener muchas nacionalidades conjeturales”.

Pero Gamboa también ha comentado que “el regreso es uno de los grandes temas de la literatura. Ese mito, que viene desde Ítaca, desde la poesía, a veces implica una armonía colectiva, pero cuando se refiere a una aventura individual, tiene que ver con ciertos órdenes personales. Cuando regresé a Colombia me sentía un exiliado, porque había construido mi vida viviendo fuera desde los 19 años. Es una pregunta literaria que requiere una respuesta literaria”.

Recuerdo de Isabel Oyarzábal

A la misma hora, en la Biblioteca Manuel Altolaguirre de Málaga -Territorio Isabel Oyarzábal- se han dado cita la ecuatoriana Mónica Ojeda, la cubana Karla Suárez y el español Pablo D’Ors, acompañados por Fernando Iwasaki como moderador. Éste último ha justificando la escasez de figuras femeninas en los nombres de Territorios de Verdial, porque la obra de autoras se han quedado “en esa oscuridad que es el olvido”.

A partir de la figura exiliada y olvidada de Oyarzábal, ha planteado una reflexión sobre “lo que supone para un creador el exilio: noche desierta, oscuridad y olvido”, que ha tenido su respuesta en la voz de Karla Suárez: “Isabel Oyarzabal es una figura extraordinaria, indispensable en el pensamiento feminista actual”, ha dicho la escritora cubana.

Suárez se ha referido también a grandes autores cubanos exiliados que solo pudo empezar a leer cuando ella misma salió de la isla. “Los borraron de la historia. Sin embargo, los nombres se borran, pero las ideas, los pensamientos, se quedan. Mi manera de pensar está influenciada por ellos, aunque no los conociera.”

Por su parte, Mónica Ojeda ha afirmado que, aunque su migración ha sido privilegiada, cuando una persona se exilia, se instala en ella un lugar de pérdida eterno que siempre le acompaña. “En mi caso se ha materializado la geografía de mi país, escribiendo desde España con un fantasma enorme que es el país desde el que salí”.

“Es la alteridad donde descubres el misterio de la identidad”, dice Pablo D’Ors, que ha planteado además una reflexión sobre la oscuridad aludiendo a que el resumen de la narrativa contemporánea suele conllevar “una visión lúdica y despiadada” de la realidad. El español ha reivindicado además que, aunque la literatura está “enamorada de la sombra”, el autor debería hacer justicia narrativa a la realidad y destacar su lado positivo. Porque “la luz no es más que la sombra alumbrada y se puede superar la oscuridad con una mirada amorosa”.

En la programación de la provincia, la Biblioteca Municipal de Nerja -Territorio Joaquín Álvarez Pastor- ha recibido a los mexicanos Brenda Navarro y Jorge Comensal y la venezolana Karina Sainz, moderados por Jorge Volpi. Los vínculos con la tierra de origen y la de acogida ha sido el hilo conductor de la charla, en la que Brenda Navarro ha reconocido que «yo me hice escritora en España y me he ido alimentando en estas idas y vueltas. Y es lo que ha conseguido que encuentre un México reconciliable y que me reconcilie con esa parte de España que no me gusta cuando estoy en México».

Por su parte, Jorge Comensal, afincado en Texas, se ha referido a la situación de tiroteos y matanzas en la zona que habita, defendiendo que «el amor identitario pequeño es un gran antídoto contra este nacionalismo que crea conflictos”.

Cuando desde el público han preguntado a los autores si habrían escrito de un modo distinto en sus países de origen, Navarro ha asegurado que su libro ‘Ceniza en la boca’ “no hubiese sido la novela que es si la hubiese escrito en México».

Karina Sainz ha explicado que “hace diez años que no piso Venezuela, y tras haber escrito ‘La hija de la española’, donde he escrito ciertas cosas más fuertes, debería evitarlo. A mí la lejanía me ha aportado lucidez». Y ha concluido: «La verdadera censura para mí es que mis libros no llegan a Venezuela porque es caro importarlos. La verdadera censura es la pobreza».

El programa de la jornada se ha completado con un encuentro en el Hospital Real de la Misericordia ‘Hospitalillo’ -Territorio José María Hinojosa- entre la mexicana Daniela Tarazona, el venezolano Juan Carlos Méndez Guédez y el español Antonio Garriga, moderados por Ana Gallego Cuiñas; y en el Rincón de la Victoria -Territorio José María Souvirón- con el mexicano Jorge Valdés Díaz-Vélez y las españolas Ángela Segovia y Erika Martínez, con José Pulido como moderador.

Asimismo, por la mañana han visitado el IES Victoria Kent de Marbella los escritores Daniela Tarazona y Juan Carlos Méndez Guédez; el IES Bezmiliana del Rincón de la Victoria, Jorge Valdés Díaz- Vélez y Santiago Gamboa; el IES Sierra Almijara de Nerja, Brenda Navarro y Socorro Venegas; y el IES Romero Esteo de Málaga, Mónica Ojeda y Lina Meruane.

Además, la poeta Julia Santibáñez ha impartido el taller de literatura erótica ‘Esquivar el lugar común. Comunicar el asombro’ en La Térmica. Este mismo enclave ha acogido una nueva sesión de Lecturas dramatizadas al cuidado de Amaranta Osorio y bajo dirección de Juan Alberto Salvatierra.

Verdial, Fiesta de las Letras y la Cultura Iberoamericana, es una iniciativa organizada por la Diputación de Málaga, a través de La Térmica y el CC La Malagueta, por el Centro de Estudios Mexicanos UNAM-España y por el Ayuntamiento de Málaga. Está comisariada por los escritores Jorge Volpi y Fernando Iwasaki. Y cuenta con la colaboración de la Fundación Casa de México en España, de la Dirección de Literatura de la UNAM, la Cátedra Carlos Fuentes de Literatura Hispanoamericana, los ayuntamientos de Rincón de la Victoria, Nerja, Marbella y Ronda, la fundación Cueva de Nerja, el Museo de Nerja y la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga.



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